Aunque
es principio de abril, y no son más de las ocho y media, el calor se va
notando. Estamos en plena primavera y después de un mes de marzo anormal,
bastante mas lluvioso de lo habitual, abril esta en todo su esplendor. Las
lagunas rebosan vida, tanto animal como vegetal. Vas por la carretera y en
cualquier terreno hay una charca o lagunilla donde los flamencos pastan como si
de vacas se trataran pues se encuentran en medio de los trigales con la cabeza hundida
entre la yerba.
En
la laguna de la Madre reina la tranquilidad. O al menos por el momento, pero en cualquier
momento un simple aleteo puede provocar a las iracundas fochas que en estos
momentos protegen celosamente su territorio de cría.
En
estas secuencias, no más de treinta
segundos en tiempo real, podemos ver como estos bellos animales no se andan con
chiquitas a la hora de defender sus dominios.
El
agua lo salpica todo. Patas y plumas son lanzadas al aire. Segundos después,
vuelve a reinar la tranquilidad. ¿Por cuanto tiempo?
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| Aún reina la tranquilidad |
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| Despreocupada come tranquila |
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| Pero.... |
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| Cualquier nado en falso |
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| desata la ira de un congénere |
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| y se enzarzan en una trifulca tremenda |
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| Con sus enormes patas se golpean el pecho |
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| La pareja de una de ellas acude en su ayuda |
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| Y pronto se une la otra |
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| Los intrunsos son rechazados |
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| De nuevo vuelve la tranquilidad |
Écija, 16 de abril de 2013
Pablo Reina